Kyle Tucker
La temporada muerta de Grandes Ligas arrancó con la estufa encendida desde temprano, y el mercado de agentes libres ya dejó varias firmas “rompe-tablero”: contratos largos, dinero pesado y piezas que cambian el rostro de una alineación o aprietan una rotación de una vez. El mensaje es claro: en el 2026 nadie está esperando a nadie; el que quiere octubre, tiene que moverse hoy.
Los batazos de billete: las firmas que movieron la aguja
El negocio grande comenzó cuando los Dodgers volvieron a sacar la billetera y amarraron al jardinero Kyle Tucker por 4 años y US$240 millones, una firma que se siente como un jonrón de tres carreras desde el primer inning.
Y como si fuera poco, Los Ángeles también se aseguró un “apaga fuegos” premium: Edwin Díaz, pacto de 3 años y US$69 millones, para que el juego llegue al noveno y se acabe ahí mismo.
En la misma mesa de grandes cheques, Toronto se amarró un as de rotación:
acuerdo de 7 años y US$210 millones.
Chicago Cubs consiguió lo que llevaba dos inviernos buscando: Alex Bregman, por 5 años y US$175 millones, sin “opt-outs” y con cláusula completa de no cambio, un contrato de esos que se firman para liderar un clubhouse.
Y Baltimore dio el golpe de poder con Pete Alonso, 5 años y US$155 millones, un “tremendo palo” para el medio del line-up.
En la Liga Nacional, Filadelfia decidió no inventar y retuvo su trueno: Kyle Schwarber, 5 años y US$150 millones.
Mientras que Boston apretó la rotación con Ranger Suárez por 5 años y US$130 millones, un brazo zurdo que encaja perfecto en el libreto de ganar series cortas.
Y los Mets respondieron con una firma de impacto mediático y deportivo: Bo Bichette, 3 años y US$126 millones.
¿Quiénes se fortalecieron más? Los que “se pusieron pa’ lo suyo”
Si nos vamos por “impacto puro” (piezas que suben el techo del equipo), hay varios clubes que salen del invierno con la cara diferente:
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Dodgers: se llevaron el bate más caro (Tucker) y el cerrador top (Díaz), además de otros movimientos que completan el rompecabezas. En buen dominicano: se blindaron para repetir.
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Orioles: Alonso te cambia una alineación, y Ryan Helsley te arregla el final del juego. Es el tipo de agresividad que Baltimore venía debiendo.
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Mets: Bichette es titularidad y marketing, y el bullpen también recibió músculo con Devin Williams (acuerdo de 3 años que garantiza más de US$50 millones) y otras piezas.
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Blue Jays: Cease arriba, y otras adiciones que apuntan a competir desde la lomita.
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Red Sox: con Ranger Suárez y movimientos vía cambio, se nota la intención de volver a ser un dolor de cabeza.
El equipo con más actividad (entre los que metieron ruido de verdad)
En volumen de movimientos relevantes y “necesidad atendida”, Baltimore luce como el club con el pie más pesado en el acelerador: sumó poder de élite (Alonso), cerrador probado (Helsley) y también hizo ajustes de roster que muestran un plan agresivo de rebotar en 2026.

