Las Águilas Cibaeñas entran este jueves 11 de junio en una Asamblea General Ordinaria de particular interés para su vida institucional, pues más de un centenar de accionistas están convocados a escoger el Consejo Directivo que conducirá al conjunto durante la temporada 2026-2027 del béisbol otoño-invernal dominicano.
El encuentro, pautado para las 11:00 de la mañana en las oficinas del equipo, ubicadas en el estadio Cibao, tendrá varios puntos de agenda e informes administrativos, pero el centro de atención estará colocado en la elección del nuevo consejo de administración. En un club de tanta historia, peso emocional y arraigo regional como las Águilas, cada proceso eleccionario suele ir más allá de una simple votación: también refleja equilibrios internos, visiones de futuro y la forma en que sus accionistas interpretan el rumbo de la organización.
A pocas horas de la asamblea, el ambiente ha estado marcado por un silencio llamativo. Las distintas corrientes internas, que durante meses han mantenido un pulso soterrado, no han hecho grandes movimientos públicos ni han soltado demasiada prenda sobre sus verdaderas intenciones. Esa discreción alimenta la percepción de que será dentro de la propia asamblea donde podrían surgir las planchas formales, aspiraciones individuales o acuerdos de último momento.
Hasta ahora, el único accionista que ha expresado públicamente su intención de aspirar al puesto dirigencial principal del equipo es Jochy Sánchez, reconocido maestro del piano, hijo del ingeniero Juan Sánchez Correa,
Sánchez ha dejado entrever que cuenta con respaldo para presentar una propuesta, la cual llevaría el nombre de “Juanchy Sánchez In Memoriam”, en homenaje a su hermano.
Del otro lado, el silencio de los accionistas que integran o respaldan el actual Consejo Directivo parece enviar una señal distinta: la intención de mantener el control institucional del conjunto o, por lo menos, de preservar una línea de continuidad en la conducción del equipo.
El actual presidente, licenciado Víctor García Sued, ha estado al frente de las Águilas durante los últimos cuatro años, aunque todavía no ha manifestado públicamente si buscará la reelección o si dará paso a una fórmula de relevo dentro de su mismo grupo.
El Consejo Directivo vigente está integrado, además de García Sued, por Iris Núñez como vicepresidenta; Juan Sánchez Núñez como secretario; y los vocales Debbie Lawrence, Virginia María Jorge, Lionel García, Carlos Sánchez y Kristen Castro. Como asesores figuran Margarita Moscoso, Pedro Pérez Bermúdez y Rafael Vargas. La entidad también cuenta con la presencia simbólica e histórica de sus presidentes Ad Vitam: Winston “Chilote” Llenas, José Augusto Vega Imbert y Juan Álvarez Piola.
Este proceso se produce en un momento en que la fanaticada aguilucha observa con atención no solo los nombres que puedan encabezar el nuevo consejo, sino también el tipo de proyecto que se pretende impulsar.
Las Águilas son una marca deportiva de enorme valor sentimental, social y competitivo, por lo que cualquier definición dirigencial debe tener como horizonte el fortalecimiento institucional, la transparencia administrativa, la unidad accionaria y la recuperación plena del protagonismo competitivo.
La diversidad de intereses dentro de una organización de esta magnitud no debe verse necesariamente como una amenaza. Puede ser, si se maneja con madurez, una oportunidad para revisar caminos, oxigenar ideas y construir consensos. En las Águilas conviven generaciones, familias, grupos empresariales, figuras históricas y accionistas con visiones distintas, pero todos unidos por una misma responsabilidad: proteger el patrimonio deportivo más representativo del Cibao.
Por eso, más allá de quién resulte escogido, el gran desafío será salir de la asamblea con un mensaje de cohesión. Las Águilas necesitan que sus corrientes internas conviertan el pulso en diálogo, la competencia en compromiso y las diferencias en una plataforma común.
Al final del túnel puede haber luz, siempre que la elección no sea vista como una batalla de vencedores y vencidos, sino como el punto de partida para una nueva etapa de relanzamiento institucional.
El aguiluchismo espera señales claras. Espera liderazgo, apertura, visión moderna y sentido de pertenencia. Este jueves, los 110 accionistas tendrán en sus manos una decisión que puede marcar el rumbo inmediato de una franquicia que, por historia y grandeza, está obligada a mirar siempre hacia arriba.


