
MIAMI GARDENS, Florida (AP) — Jude Bellingham enlazó los brazos con su compañero Harry Kane mientras los aficionados ingleses entonaban “Hey Jude”, de los Beatles.
Bellingham se ganó con creces la serenata.
El astro del Real Madrid anotó dos veces el sábado —el gol del empate en la primera mitad y el tanto de la ventaja en el tercer minuto del tiempo extra— para impulsar a Inglaterra a una victoria 2-1 sobre Noruega y clasificarla a las semifinales de la Copa Mundial por primera vez desde 2018.
Bellingham igualó a Kane con seis goles en el torneo, dos menos que Kylian Mbappé, de Francia, y Lionel Messi, de Argentina, y uno por debajo del noruego Erling Haaland, quien fue contenido sin anotaciones por Inglaterra. Bellingham también marcó dos veces en los octavos de final, cuando los ingleses eliminaron al coanfitrión México.
Inglaterra, campeona mundial en 1966 y sometida a la presión de regresar al partido por el título, se encuentra ahora a una victoria de conseguirlo. Los Tres Leones enfrentarán a Argentina en las semifinales.
“El partido se divide en muchos aspectos diferentes. Algunos son técnicos y tácticos”, expresó Bellingham. “Para mí, el más importante es el psicológico: cómo puedes manejar los reveses y la adversidad. Este equipo volvió a demostrar que puede hacerlo, y esa es una capacidad y una cualidad realmente valiosas”.
No todos quedaron satisfechos con la actuación de Inglaterra.
“Hoy nos complicamos muchísimo la vida”, manifestó el entrenador Thomas Tuchel durante una tensa entrevista con Fox Sports. “El resultado es fantástico. Estamos entre los cuatro mejores. Es increíble, pero no estoy contento con la actuación… en ningún sentido”.
Tuchel aclaró posteriormente en conferencia de prensa que estaba “orgulloso y feliz” por la forma en que su equipo ha superado las dificultades, aunque agregó: “También soy entrenador de fútbol y tengo exigencias. Creo que podemos jugar más rápido. Creo que podemos ser más contundentes”.
Bellingham pareció discrepar con las críticas de su entrenador después de que Inglaterra se impusiera bajo el intenso calor y la humedad del sur de Florida, con temperaturas que alcanzaron los 92 grados Fahrenheit, equivalentes a 33 grados Celsius, al comenzar el calentamiento.
“Bueno, como sea”, respondió Bellingham, mientras movía la cabeza. “Es difícil jugar ahí afuera. Fue un esfuerzo muy exigente. Mis pensamientos y mi reconocimiento son para los jugadores que estuvieron en el campo”.

