Cibao FC salió vivo —y con la cabeza en alto— del Estadio Panamericano tras igualar 1-1 frente a su archirrival Atlético Pantoja, en un duelo bravo correspondiente a la jornada 5 de la Liguilla de la Liga Dominicana de Fútbol (LDF). Lo hizo en condiciones límite: jugó más de una hora con diez hombres, pero se sostuvo con una defensa hermética, orden táctico y un corazón enorme para rescatar un punto que, por cómo se dio el partido, sabe a victoria.
Un primer tiempo que cambió todo: roja temprana y partido cuesta arriba
La historia quedó marcada pronto. Al minuto 28, Wilman Modesta vio la tarjeta roja tras una falta fuerte, dejando al conjunto naranja con uno menos y obligándolo a rearmarse en pleno vendaval. A partir de ahí, el libreto parecía escrito: Pantoja tomó la pelota, se instaló en campo rival y empezó a cargar con paciencia, aprovechando la superioridad numérica.
Y el golpe llegó. Al 40’, una acción por banda terminó en centro de Guerrero y José Manuel Jáquez, entrando por el segundo palo, empujó la jugada para el 1-0. Pantoja celebraba el premio a su insistencia y daba la sensación de que se iría al descanso con ventaja… pero el fútbol, ya se sabe, no perdona distracciones.
El 45+5’: balón parado, rebote y el empate que encendió el clásico
Cuando el primer tiempo se moría, una falta en los segundos finales abrió la puerta del empate. Jean Carlos López colgó el balón en una acción de tiro libre, y Rivaldo Correa ganó por arriba: su cabezazo fue repelido por el portero, pero la pelota volvió a quedarle y, a pura insistencia, remató de nuevo para firmar el 1-1 al 45’(+5).
En la pausa, la dirección técnica del partido informó que el tanto quedaba registrado como autogol de José Jáquez. Sin embargo, las repeticiones mostradas por la transmisión reflejaron que el balón regresó a Correa tras el rechazo y que fue el atacante quien terminó la jugada.

Segundo tiempo: ajustes naranjas y a resistir con oficio
Con un hombre menos, Cibao priorizó el orden, cerró líneas y apostó por sostener el bloque, ganar duelos y sobrevivir al tramo final. En el complemento llegaron los movimientos desde el banquillo: Al iniciar el segundo tiempo, Mateo Palacio ingresó por Yunior Peralta.Al 58’, salió el colombiano Víctor Minotta y entró Cesarín Ortiz.Y con el partido prácticamente en la lona, llegó la última variante: Rose entró por Rivaldo Correa, el hombre más determinante del conjunto naranja en el marcador.
Punto que no mueve mucho, pero dice muchísimo
Fue un empate que agitó poco la tabla, pero dejó lecturas claras en la carrera por la clasificación. Cibao llegó a la fecha 5 compartiendo la cima con Delfines del Este y Moca FC, todos con 7 puntos, y con esta igualdad sumó una unidad clave para mantenerse prendido en la pelea por el liderato. El conjunto naranja queda en la segunda posición, igualado con Moca FC, mientras Delfines se sostiene en la cima.
Del lado de Pantoja, el punto también tiene valor. El equipo capitalino arrancó la jornada en la cuarta posición, igualado con Salcedo FC, y el empate le permite seguir dentro de los puestos de semifinales (avanzan los primeros cuatro). Eso sí: la zona está apretada y este resultado no le da margen para relajarse; cada partido pesa y cualquier tropiezo se paga.
Final: clásico con colmillo, punto con carácter
En un clásico donde el contexto pesó más que la estética, Cibao demostró colmillo competitivo: se quedó con diez, encajó el golpe, y aun así encontró el empate y lo defendió con disciplina. Pantoja, por su parte, tuvo el escenario ideal para sumar de a tres, pero no logró romper el candado en la segunda mitad.
Al final, 1-1… y un mensaje claro: Cibao no se cae, ni siquiera cuando el partido se pone en cuesta y sin oxígeno.

