La gerencia cibaeña combinó talento de proyección, versatilidad defensiva y abundancia de pitcheo en un Draft donde aprovechó dos turnos adicionales.
SANTIAGO.— Las Águilas Cibaeñas llegaron al Draft de Novatos LIDOM 2026 con el desafío de escoger sextas, pero terminaron convertidas en una de las organizaciones más activas de la jornada. Gracias a selecciones adicionales recibidas mediante movimientos anteriores, el conjunto amarillo incorporó 11 jugadores en nueve rondas: siete lanzadores, tres infielders y un jardinero.
La estrategia comenzó con una apuesta por el mejor jugador de posición disponible. En el sexto turno general, las Águilas seleccionaron a Luis Reyson de la Cruz, infielder ambidiestro de los Guardianes de Cleveland, cuya combinación de contacto, velocidad y poder emergente le proporcionaba credenciales de primera selección.
De la Cruz venía de batear .291, con 11 cuadrangulares, 36 bases robadas y OPS de .845. Su capacidad para defender diferentes posiciones le permite a la organización proyectarlo sin necesidad de cerrar desde ahora su ubicación definitiva dentro del cuadro.
Luego de asegurar ese bate, la gerencia cambió rápidamente la dirección del Draft y concentró tres selecciones consecutivas en el pitcheo.
En la segunda ronda tomó a Luis Enrique “Mamut” Peña, procedente de la Liga de Verano; en la tercera agregó a Stharlin Torres, de los Rojos de Cincinnati, y en la cuarta escogió a Deivi Villafaña, también perteneciente a esa organización.
Villafaña representa una de las apuestas más interesantes del grupo. Su efectividad de 5.78 durante la temporada no resulta atractiva a primera vista, pero su repertorio ofrece elementos que van más allá de las estadísticas tradicionales. Trabaja alrededor de las 94 y 95 millas, combina recta y sinker y posee pitcheos secundarios capaces de provocar swings fallidos.
La secuencia revela que las Águilas no buscaron únicamente jugadores con números vistosos. También apostaron por condiciones físicas, calidad de repertorio y posibilidades de desarrollo.
Versatilidad para el cuadro
En la quinta ronda, el conjunto cibaeño regresó a los jugadores de posición con Dariel Ramón, infielder de los Azulejos de Toronto.
Las Águilas aprovecharon entonces sus dos turnos de la sexta ronda para equilibrar nuevamente el grupo. Primero seleccionaron al infielder Romeli Espinosa, perteneciente a los Filis de Filadelfia, y luego incorporaron al lanzador Eliseo Mota, de los Tigres de Detroit.
Con De la Cruz, Ramón y Espinosa, el club agregó tres alternativas para el cuadro interior. Más que cubrir una posición específica, el movimiento parece orientado a aumentar la flexibilidad de la reserva y generar opciones para el futuro.
Más brazos en el cierre
La única selección de un jardinero llegó en la séptima ronda con Henry Ramos, prospecto de los Reales de Kansas City. Su incorporación añadió profundidad a una parcela donde las Águilas habían reducido su reserva antes del sorteo.
El equipo dedicó sus tres turnos restantes al pitcheo. En la octava escogió a Wanner Rosario, procedente de la Liga de Verano, y cerró la novena ronda con dos derechos: Edwardo Meléndez, de los Cachorros de Chicago, y Fernando Vásquez, de los Gigantes de San Francisco.
La selección de Meléndez fue realizada con el turno recibido desde los Leones del Escogido, mientras que Vásquez llegó con el puesto correspondiente originalmente a las Águilas.
Una apuesta por cantidad y proyección
El balance final muestra una inclinación evidente hacia el pitcheo: siete de las 11 escogencias fueron lanzadores. La gerencia procuró aumentar las probabilidades de encontrar brazos capaces de convertirse en abridores, relevistas o piezas de cambio dentro de una reserva que debe renovarse continuamente.
No todos llegarán al mismo tiempo ni tendrán disponibilidad inmediata para jugar en LIDOM. Algunos se encuentran más avanzados, mientras otros necesitarán continuar su desarrollo. Precisamente por eso, acumular brazos permite distribuir el riesgo y esperar que varios evolucionen favorablemente.
Las Águilas también evitaron construir una clase unilateral. Acompañaron el pitcheo con tres infielders versátiles y un jardinero, encabezados por Luis Reyson de la Cruz, su principal inversión ofensiva.
El resultado fue un Draft pragmático: talento de impacto con la primera selección, profundidad para el cuadro y una carga considerable de pitcheo en las rondas restantes. Ahora comenzará la etapa más importante para la gerencia cibaeña: dar seguimiento al desarrollo de cada escogido y determinar cuáles podrán vestir de amarillo en el futuro cercano.



