SANTIAGO. Los Metros de Santiago recuperaron su identidad defensiva en el momento más comprometido de la temporada. Con presión constante sobre el balón, una ofensiva equilibrada y el dominio interior de Juan Guerrero, derrotaron 85-72 a los Gigantes del Cibao en el quinto partido de la Serie Final de la Súper Liga LNB.
La victoria en la Gran Arena del Cibao Dr. Óscar Gobaira permitió a los pentacampeones reducir a 3-2 la desventaja en la serie y prolongar su lucha por una sexta corona. El sexto encuentro será disputado este domingo, a las 7:00 de la noche, en el Polideportivo Mario Ortega de San Francisco de Macorís.
Jordan Hall encabezó el ataque santiaguero con 19 puntos, cinco rebotes, tres asistencias y tres robos. Encestó cuatro de sus ocho intentos de tres puntos y tuvo una intervención decisiva cuando los Gigantes amenazaron con regresar durante el tercer cuarto.

Juan Guerrero volvió a convertirse en el eje interior de los Metros. El veterano centro terminó con 16 puntos y 17 rebotes —13 defensivos y cuatro ofensivos—, además de tres asistencias. Su presencia debajo de los tableros fue particularmente importante en la segunda mitad, cuando los visitantes intentaron acelerar el partido y reducir la diferencia.
Jhery Matos añadió 12 puntos, cuatro robos y tres asistencias, mientras Roddy Peters Jr., Omar Silverio y Jordan Geronimo aportaron nueve tantos cada uno. Geronimo tuvo una actuación impecable desde el campo al convertir sus cuatro lanzamientos, incluido un triple.
La intensidad defensiva estableció el rumbo desde el primer período. Metros ganó el parcial 26-15, limitando a los Gigantes a un 35.3 % de campo y sin permitirles anotar en cuatro intentos desde el perímetro. La presión también provocó pérdidas que se transformaron en puntos de transición.
El dominio alcanzó su máxima expresión en el segundo cuarto. Los Metros mantuvieron una producción idéntica de 26 puntos y se marcharon al descanso con ventaja de 52-34. Durante la primera mitad lanzaron para un 49 % de campo, repartieron 16 asistencias y apenas cometieron cuatro pérdidas, frente a 13 balones perdidos de los Gigantes.
La diferencia llegó a ser de 25 puntos, 49-24, antes de que el conjunto de San Francisco de Macorís respondiera con una corrida de 10-3 para cerrar la primera mitad. Aun así, la brecha construida por los locales resultó demasiado amplia.
Los Gigantes encontraron una reacción en el tercer período y se aproximaron 59-48 cuando restaban 4:07. Fue entonces cuando Hall respondió con dos triples consecutivos, detonantes de una corrida con la que los Metros recuperaron una ventaja de 15 puntos, 67-52, rumbo al último cuarto.
El equipo visitante volvió a colocarse a 12, 75-63, con 4:59 por jugar, pero nunca consiguió amenazar seriamente el control de los santiagueros. Metros respondió a cada avance y administró la diferencia con mayor serenidad que en sus derrotas anteriores.
La estadística que mejor explica el resultado estuvo en el manejo del balón. Metros terminó con 26 asistencias y solo 12 pérdidas, mientras los Gigantes entregaron el balón 19 veces y distribuyeron 19 asistencias. Esa diferencia permitió a los locales producir 35 puntos en contraataque y sostener un ataque mucho más fluido.
Aunque los Gigantes ganaron la batalla global de los rebotes 47-43 y ambos equipos anotaron 42 puntos en la pintura, Metros compensó con nueve triples, 14 robos y una defensa que redujo al rival a un 39 % de campo y apenas cinco aciertos en 22 intentos de tres puntos.
Luismal Ferreiras fue el jugador más consistente de los Gigantes con 15 puntos, 15 rebotes y tres bloqueos. Francis Fitzgerald y Charles Brown Jr. también anotaron 15 cada uno, mientras Juan Miguel Suero agregó 11 y Marquis Wright terminó con 10.
Más que una victoria para extender la serie, el partido representó una recuperación colectiva de los Metros. Defendieron, compartieron el balón y controlaron el ritmo desde el salto inicial. La final todavía favorece a los Gigantes, pero el mensaje dejado en Santiago fue inequívoco: la serie no ha terminado.


