La fuerza dominicana volvió a sentirse con autoridad en las Grandes Ligas, con dos partidos marcados por batazos de largo metraje y momentos especiales para peloteros quisqueyanos.
En Toronto, el joven Esmerlyn Valdez vivió una tarde inolvidable al conectar el primer hit de su carrera en MLB, y lo hizo de la manera más espectacular: con un jonrón de dos carreras que ayudó a los Piratas de Pittsburgh a vencer 4-1 a los Azulejos y evitar la barrida.
El batazo de Valdez llegó en el sexto episodio frente a Chase Lee, luego de que el dominicano había iniciado su carrera de 7-0. La pelota fue recuperada gracias a una negociación del relevista Dennis Santana, quien entregó un bate firmado y una gorra de los Piratas a un joven fanático para devolverle al novato su recuerdo histórico.
Pittsburgh también contó con poder dominicano de Oneil Cruz, quien se unió a la fiesta ofensiva con otro cuadrangular. Spencer Horwitz completó el trío de jonroneros de los Piratas.
En ese mismo encuentro, hubo preocupación por Vladimir Guerrero Jr., quien salió del partido tras recibir un pelotazo en el codo derecho. Lenyn Sosa entró en su lugar como corredor emergente y luego pasó a defender la inicial.

Mientras tanto, en San Francisco, Rafael Devers volvió a demostrar su condición de bateador de impacto. El dominicano conectó un grand slam decisivo en la quinta entrada para romper un empate 4-4 y encaminar a los Gigantes a una victoria 8-5 sobre los White Sox de Chicago.
El batazo de Devers fue el octavo grand slam de su carrera y el primero con el uniforme de San Francisco. Además, representó el tercer cuadrangular con las bases llenas de los Gigantes en apenas siete días, una muestra del buen momento ofensivo del equipo.
Los Gigantes, que venían de una mala racha, respondieron con 18 carreras en los últimos dos juegos de la serie, mientras Devers encabezó una ofensiva que busca devolverle impulso al club.

